Las PYMES de la foresto industria frente a la realidad económica

Comunicación institucional de FAIMA a las autoridades nacionales, provinciales y municipales, y a la opinión pública

Desde la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) nos dirigimos a las autoridades

nacionales, provinciales y municipales, así como a la opinión pública, para poner en conocimiento la difícil

situación que atraviesan las distintas ramas de la industria de transformación mecánica de la madera.

Se trata de una actividad productiva industrial localizada en amplias regiones del país (particularmente

en el Centro, Patagonia, Noreste y el Noroeste argentino), donde el aserrado, la producción de tableros

y la industria del mueble constituyen el principal sostén del empleo y del entramado económico local. Su

deterioro no afecta únicamente a un sector: compromete la viabilidad económica de comunidades

enteras del interior productivo.

La primera transformación: demanda en retroceso y costos en dólares

En el eslabón de la primera transformación se combinan dos fenómenos de signo opuesto y efecto

convergente. Por el lado de los ingresos, la demanda interna se ha contraído de manera pronunciada,

impulsada principalmente por la desaparición de la obra pública y por la caída de la construcción privada,

consecuencia directa de los elevados costos de construir medidos en dólares.

Por el lado de los costos, el ancla cambiaria ha tornado adversa la estructura de costos salariales frente a

la competencia extranjera. La industria argentina abona actualmente salarios que, para posiciones

equivalentes del sector industrial, se ubican en torno a los 1.000 a 1.400 dólares mensuales. La

comparación regional resulta desfavorable: en Brasil, esas mismas posiciones se remuneran en valores

cercanos a los 600 dólares, y en China, entre 500 y 600 dólares mensuales. El diferencial de costo laboral

en moneda dura erosiona de raíz la capacidad de competir, tanto en el mercado externo como frente a

las importaciones en el mercado interno.

Este diferencial se agrava con la evolución de dos costos críticos. Por un lado, el energético: durante los

últimos dos años y medio, en el actual contexto cambiario, el incremento de las tarifas ha operado

directamente en dólares, encareciendo un insumo esencial para la actividad industrial. La magnitud del

salto es elocuente: según informes privados, la tarifa energética acumuló en el ultimo semestre un

aumento cercano al 300%, muy por encima del 17% de inflación registrado en el mismo lapso. Por otro

lado, el combustible, cuyo peso atraviesa transversalmente toda la matriz de costos del sector. Su

incidencia es doble: en el plano productivo, encarece el abastecimiento de materia prima —que en

nuestra cadena se moviliza mayoritariamente por transporte carretero, desde el monte y el aserradero

hasta la planta— y, en el plano logístico, eleva el costo de la distribución en el mercado interno y de la

colocación de productos en el comercio exterior. Dada la alta incidencia del flete sobre bienes de volumen

considerable, el encarecimiento del combustible golpea de manera particularmente aguda a una

1industria dispersa territorialmente, cuyos centros productivos se ubican lejos de los grandes mercados

de consumo.

En materia de empleo, el sector genera alrededor de 60.000 puestos de trabajo directos, a los que se

suma una cantidad similar de empleos indirectos. Sin embargo, según datos de la Superintendencia de

Riesgos del Trabajo (SRT), la combinación de ingresos en retroceso y costos en constante aumento ha

deteriorado fuertemente la situación de numerosas empresas, llevando a muchas de ellas al límite de su

sostenibilidad económica y financiera, e incluso al borde del cierre o del concurso preventivo. En este

contexto, durante los últimos 12 meses, el sector registra una caída superior al 10% en el empleo directo

e indirecto, reflejo de la profunda contracción que atraviesa la actividad.

Los bienes finales: caída del consumo y competencia importada

Al avanzar en la cadena de valor, el segmento de bienes finales (muebles y carpintería) suma a las

dificultades ya descritas la marcada caída de la demanda, producto de la contracción de los ingresos

reales del sector privado.

A ello se agrega una amenaza estructural: la creciente presencia de bienes importados que ingresan al

mercado en posición arancelaria ventajosa. Se configura así una asimetría que penaliza la producción

nacional: los bienes finales importados acceden al mercado con un arancel menor que el que soportan

los insumos que la industria local necesita para fabricar esos mismos bienes de alto valor agregado y

elevada generación de empleo.

El caso de la construcción con madera es particularmente ilustrativo. Al encarecimiento del costo en

dólares se suma la irrupción de alternativas habitacionales de menor calidad y precio provenientes del

exterior (principalmente de China), cuyo valor, producto del ancla cambiaria, resulta tan bajo que vuelve

imposible la competencia. El resultado es la destrucción de empresas y de empleo local, y la sustitución

de producción nacional de calidad por soluciones habitacionales de calidad inferior.

El costo financiero: una restricción adicional

A todo lo anterior se suman las elevadas tasas de interés vigentes en el sistema financiero. Su efecto es

doble: por un lado, desalientan la demanda interna de bienes durables; por otro, comprometen la

viabilidad financiera de las empresas que necesitan financiar capital de trabajo para sostenerse durante

la crisis. A modo de ejemplo, según datos del Banco Central, las tasas de las tarjetas de crédito y de los

préstamos personales se ubican en torno al 110% anual, frente a una inflación anualizada cercana al

33,5%. Esto arroja tasas de interés reales extraordinariamente elevadas, que desincentivan cualquier

forma de financiamiento al consumo —el principal motor de nuestra cadena de bienes finales—. La

restricción de acceso al crédito en condiciones razonables limita, precisamente, la herramienta que

permitiría a muchas firmas capear el ciclo adverso. Esta situación no es nueva: durante los últimos meses

de 2025 y comienzos de 2026, numerosas PyMEs del sector debieron financiar su capital de trabajo a

2tasas que rondaban el 70% anual, en un contexto de inflación en torno al 35% para ese mismo período.

El costo real del financiamiento que vienen soportando estas empresas, sostenido en el tiempo, erosiona

su capacidad de subsistencia.

Nuestro pedido

Por todo lo expuesto, solicitamos a las autoridades que prioricen la recomposición del tejido industrial y

un proceso de reutilización de la capacidad instalada, hoy ociosa, que devuelva la pujanza económica a

las regiones del país donde la foresto-industria se encuentra emplazada.

La industria de transformación mecánica de la madera es un sector mayoritariamente conformado por

pequeñas y medianas empresas, de estructura federal y fuerte arraigo territorial. Debemos señalar, con

la franqueza que el momento exige, que estas empresas no encuentran hoy cabida en el diseño de las

políticas vigentes. Los esquemas implementados suponen una capacidad de resistencia (financiera, de

escala, de acceso al crédito) que la PyME no posee, y las consecuencias ya están a la vista: mientras para

una gran empresa el escenario actual representa una tensión, para las pequeñas y medianas se traduce,

hoy, en suspensiones, caída de la producción y cierres que se multiplican mes a mes. El ajuste no se está

distribuyendo de manera neutral: recae, en este mismo momento, con particular dureza sobre el eslabón

más frágil y, a la vez, más federal y generador de empleo de la cadena.

A esta altura, el margen de espera se está agotando. La capacidad de las empresas para sostenerse

aguardando un cambio de contexto (que durante un tiempo permitió absorber la crisis) hoy está

prácticamente exhausta: cada mes que transcurre sin una respuesta se traduce en capacidad productiva

que se pierde y en empleo que no se recupera. Por eso resulta imprescindible que las autoridades

acompañen a este entramado productivo con medidas concretas que le permitan atravesar esta etapa.

No se trata de un pedido de privilegios, sino de la preservación de una base industrial que, una vez

desmantelada, es muy difícil y costosa de reconstruir.

Preservar esta capacidad productiva no es únicamente una cuestión sectorial: es una decisión estratégica

sobre el desarrollo de las economías regionales, el empleo del interior y el agregado de valor a un recurso

genuinamente argentino. Desde FAIMA reclamamos que estas particularidades sean contempladas en el

diseño de las políticas públicas, y reafirmamos nuestra plena disposición al diálogo y al trabajo conjunto

con el sector público para revertir esta situación.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 13 de Agosto de 2026

Nota FAIMA Presente del SECTOR 08 2026

Creación del Comité de Crisis de la Foresto Industria

El día 30 de julio del corriente año, en el marco de la reunión de Comisión Directiva de FAIMA y con la presencia del quórum reglamentario, se resolvió por consenso la creación de un Comité de Crisis para la Foresto Industria, en articulación con las cámaras representativas del sector.

Esta decisión responde a la crítica situación que atraviesa actualmente la industria maderera, particularmente en los segmentos de primera transformación y remanufactura, los cuales se ven profundamente afectados por un conjunto de factores económicos que comprometen su sostenibilidad.

Entre las principales causas de esta crisis se destacan:

  • La parálisis de la obra pública y la fuerte retracción de la construcción privada, afectadas por los altos costos de los materiales y servicios.
  • La restricción al acceso al financiamiento productivo, producto de tasas de interés elevadas que limitan la inversión y el consumo.
  • La caída en la demanda interna, que representa aproximadamente el 80% del destino de la producción del sector.
  • Las condiciones adversas del mercado externo, con alta inestabilidad en precios y volúmenes, lo que limita la capacidad exportadora.

Actualmente, la capacidad instalada del sector opera al 50%, generando serias dificultades para afrontar los costos fijos, y provocando el cierre de establecimientos, además de pérdidas significativas que afectan el capital patrimonial de las empresas.

Pese a este contexto, las industrias han sostenido hasta el momento sus planteles de trabajadores, conscientes del valor estratégico de los recursos humanos formados a lo largo de los años. Sin embargo, el agravamiento de la situación requiere de acciones urgentes y coordinadas.

El Comité de Crisis funcionará como un espacio de diagnóstico y planificación de acciones, con el objetivo de:

  • Relevar y monitorear de forma continua la situación del sector.
  • Formular propuestas concretas para ser presentadas por la federación ante organismos provinciales y nacionales.
  • Promover medidas de alivio y acompañamiento que mitiguen la vulnerabilidad actual de las empresas del sector foresto-industrial.

Desde FAIMA reafirmamos nuestro compromiso con la defensa y el fortalecimiento del entramado productivo nacional, y convocamos a todos los actores públicos y privados a trabajar articuladamente para preservar una industria que es motor de desarrollo en muchas regiones del país.

FAIMA manifiesta su preocupación ante la eliminación de la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa

La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) expresa su profunda preocupación ante la decisión del Ministerio de Economía de la Nación de eliminar la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa, Emprendedores y Economía del Conocimiento.

Esta medida representa un retroceso en la institucionalidad que, durante años, permitió a las pymes —verdadero motor de la economía nacional— contar con un canal específico de articulación con el Estado. Su eliminación genera un vacío que debilita las capacidades de gestión y acompañamiento a miles de empresas que sostienen el empleo, la producción y la innovación en todo el país.

La industria de la transformación mecánica de la madera está conformada, en su inmensa mayoría, por pequeñas y medianas empresas que cumplen un rol central en las economías regionales. No solo son generadoras de empleo, sino también impulsoras del desarrollo local en territorios muchas veces postergados.

Las realidades que enfrentan las pymes son tan diversas como complejas. Por eso, resulta imprescindible que el Estado Nacional cuente con un área específica que escuche, comprenda y canalice sus demandas, y que diseñe políticas públicas a medida de sus necesidades y desafíos.

Las brechas de productividad y competitividad que existen entre las pymes y las grandes empresas refuerzan la necesidad de contar con una Secretaría especializada que impulse herramientas de capacitación, asistencia técnica, financiamiento y desarrollo de mercados, tanto internos como externos.

Desde FAIMA reafirmamos nuestro compromiso con el diálogo y el trabajo conjunto entre el sector público y privado. Por ello, hacemos un llamado a reconsiderar esta decisión, en defensa de una institucionalidad clave para el crecimiento de las pymes argentinas y el fortalecimiento del entramado productivo nacional.

FAIMA Alerta sobre la Crisis en la Industria de la Madera y Solicita Medidas Urgentes

La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) informa con preocupación sobre la situación crítica que atraviesa la industria de la transformación mecánica de la madera en el país. Durante el primer semestre del año, se ha observado una significativa caída tanto en la producción como un incremento en los costos, afectando a todos los sectores de la cadena productiva.

Impacto en la Producción y el Empleo

La reducción en la actividad es notable en áreas clave como los aserraderos, la fabricación de muebles, la industria de tableros, y la construcción con madera y carpintería. Según datos recientes, la primera transformación ha experimentado una disminución interanual del 20%, con pequeños y medianos aserraderos reportando caídas de hasta el 40%. En el sector de muebles, la producción ha caído un 37% interanual, afectando gravemente a las PYMES, muchas de las cuales se encuentran en localidades del interior del país y son fundamentales para el empleo local.

Aumento de Costos y Desafíos Estructurales

Uno de los principales problemas señalados por FAIMA es el incremento de los costos productivos, que ha alcanzado un promedio del 500%. Este aumento abarca desde insumos hasta servicios públicos, dificultando la sostenibilidad de las empresas en un contexto económico recesivo. Además, FAIMA expresa su preocupación ante la posible eliminación de reglamentos técnicos esenciales para garantizar la calidad y seguridad de los productos de madera y construcción.

Llamado a la Acción

FAIMA subraya la necesidad urgente de implementar políticas que promuevan la reactivación económica, faciliten el acceso al financiamiento y mejoren las condiciones de competitividad, especialmente para las PYMES. “Es crucial trabajar conjuntamente con el sector público para encontrar soluciones que permitan la continuidad económica de las empresas del sector, lo cual tendrá un impacto positivo en el empleo y la actividad económica”.

La estabilidad y crecimiento del sector maderero, que emplea a más de 60,000 personas de forma directa y un número similar de manera indirecta, son vitales para el bienestar de nuestras comunidades y economías regionales.

FAIMA reafirma su compromiso con la calidad y seguridad en la producción de madera y productos derivados, y aboga por la preservación de las normativas técnicas que aseguran estos estándares. La Federación continuará trabajando para superar los desafíos actuales y asegurar un futuro sostenible para la industria.

 

FAIMA comunica la preocupante situación del sector maderero

Desde FAIMA (Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines) queremos comunicar a las autoridades nacionales, provinciales, legisladores Nacionales y Provinciales, Entidades Gremiales Empresarias, Sindicato Maderero y a la comunidad en general, la preocupante situación que atraviesa el sector de transformación mecánica de la madera.

Nuestra cadena productiva abarca desde aserraderos hasta la fabricación de muebles, pasando por remanufacturas de madera, construcción con madera y carpintería en obra entre otras ramas. La composición del sector se encuentra fundamentalmente conformada por 3.500 empresas, en su mayoría pequeñas y medianas, distribuidas en todo el territorio nacional, siendo pilares fundamentales de las economías regionales donde operan. En este contexto, creemos importante poner en conocimiento de todos los interesados la dinámica puntual de las diversas ramas de nuestra actividad.

En primer lugar, al analizar la primera o segunda transformación de nuestra cadena podemos observar que el nivel de actividad de los aserraderos proveedores del mercado interno han experimentado una disminución del 40% en su actividad en los últimos 60 días. En el caso del mercado externo cabe destacar que, a pesar de haber recuperado cierta competitividad en el mercado internacional gracias a la devaluación, el acelerado ritmo inflacionario ha generado un atraso del tipo de cambio real que pone en peligro la viabilidad de las exportaciones foresto industriales.

Por otro lado, el sector de fabricación de tableros contrachapados, ligado estrechamente a la industria de la construcción la cual ha sufrido una disminución del 21,7% interanual en enero de 2024, según datos del INDEC, y combinada con la reducción o suspensión de proyectos de obra pública, ha provocado una disminución de hasta el 45% en la producción, llegando al 60% en sectores especializados.

En la misma línea, al analizar la evolución productiva del sector de carpintería en obra y construcción con madera se puede observar una caída del 25% en enero 2024 comparado con el mismo mes del año anterior. Esta caída se suma a una dinámica sectorial negativa que comenzó a mediados del 2023 y se ha acentuado a comienzos del presente. La disminución mencionada encuentra su explicación en la suspensión de la obra pública y nuevos planes de vivienda por un lado y la falta de firmantes en cargos intermedios que posibiliten la conclusión de las obras en curso por el otro.

En cuanto al sector mueblero, la demanda interna ha disminuido debido a la caída del poder adquisitivo de los salarios y la falta de programas financieros que impulsen el consumo a mediano plazo. Esto ha resultado en una reducción interanual del 24,6% en la producción de muebles y colchones a nivel nacional en enero de 2024. El aumento de los costos de producción y la apertura comercial han agravado la crisis, poniendo en riesgo la viabilidad económica de las empresas y amenazando la generación de empleo de un sector que da trabajo a 30.000 empleos directos y unos 15.000 en forma indirecta.

Es importante alertar a las autoridades sobre los incrementos observados en la importación de muebles durante enero de 2024. Al efectuar el análisis se observa que algunas partidas arancelarias presentan un aumento de hasta el 191% en términos interanuales. Esta situación sumada a la caída de la demanda mencionada anteriormente, ya está generando reducciones en las jornadas laborales, adelanto de vacaciones, suspensiones y la posibilidad inminente de despidos masivos en las empresas locales. Por último, y en cuanto a la operatoria de nuestras empresas, seguimos con el mismo problema para importar insumos para seguir trabajando, a pesar de la implementación del nuevo “Sistema Estadístico de Importaciones” (SEDI), en pocas palabras a las Pymes les cuesta mucho conseguir divisas.

En función de lo expuesto desde FAIMA consideramos imperativo convocar al dialogo con el fin de buscar planes de acción que permitan resolver esta crítica situación que pone en riesgo no solo a la industria maderera en particular, sino a la industria nacional en general.

Roman Queiroz – Presidente de FAIMA

Incentivo a las exportaciones

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 5 de abril de 2023

FAIMA, a través de sus autoridades, ha participado activamente en las definiciones del Plan Incremento exportador para las economías regionales, con los equipos del Ministerio de Economía y la Secretaría de Agricultura y Pesca de la Nación.
En este sentido, las medidas generales fueron consideradas como positivas para el sector, frente a la pérdida de competitividad en los mercados internacionales a raíz de la baja en los precios internacionales de la madera.
Las medidas anunciadas involucran un tipo de cambio de 300 $/dólar para las exportaciones realizadas desde el 8 de abril hasta el 30 de agosto, deben ser complementadas por aquellas que se definan en los próximos días a efectos de la implementación efectiva de los anuncios.
Desde FAIMA continuaremos trabajando en la definición de los detalles a efectos de alcanzar con éxito los beneficios esperados para el sector.
Roman Queiroz, presidente de la federación indicó que “celebramos que nuestras inquietudes hayan sido escuchadas por las autoridades nacionales. Hoy los aserraderos están en una situación crítica que esperamos que con estas medidas podamos encaminarnos en el histórico sendero exportador, tan complejo en estos momentos”.

La industria forestal responde a las desafortunadas afirmaciones del Presidente sobre las casas de madera

Buenos Aires, 11 de Agosto de 2022.-

Frente a las declaraciones emitidas por el Presidente de la Nación, Alberto Fernández, la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), en su carácter de entidad de 2º grado que representa a nivel nacional al Sector Industrial Maderero a través de sus 28 Cámaras asociadas, se ve en la obligación de realizar algunas aclaraciones.

Uno de los ejes estratégicos en los que FAIMA trabaja es la Construcción con Madera, fundamental para nuestro futuro, no solo como sector si no como sociedad, ya que solo tendremos un futuro si este es sostenible, sustentable, reutilizable y carbono neutral.

La vivienda de madera que impulsa nuestro sector es de alta prestación, aspirando a que sea una de las soluciones al problema habitacional de nuestro país. Por tal motivo, consideramos desafortunada la expresión del Presidente de la Nación durante la inauguración del Mercado Lomas, cuando dijo: “debemos vivir en condiciones dignas y no en casas de madera (…)”.

La dignidad no es algo atribuible al material constructivo. Existen innumerables ejemplos de situaciones de precariedad profunda, y que es inherente a los materiales que se utilizan en la construcción de las viviendas.

La madera es, en la actualidad, el único material noble que dispone la humanidad, en cantidad y calidad suficiente, como para cambiar la matriz constructiva y generar ciudades que de alguna manera sean grandes reservorios de carbono y aporten activamente a detener el cambio climático.

En la industria de la construcción, la madera es considerado el material del futuro, ya que es sostenible, regenerable y tiene un índice de eficiencia energética mejor que el del ladrillo y el hormigón. De esta manera, permite resolver los gravísimos problemas de contaminación que genera la actividad.

En la mayoría de países desarrollados, la construcción con madera representa el 90% de la construcción de viviendas, y crece en la construcción de edificios.

Existe en nuestro país un nuevo sistema sustentable de construcción con madera que tiene mucho para aportar, por lo que las expresiones que la menoscaban van en el camino contrario a la búsqueda de soluciones para los desafíos de una sociedad moderna.

No entender que la construcción con madera es parte de la solución, demuestra un profundo desconocimiento de los problemas ambientales a los que hoy nos enfrentamos y que sufrirán las siguientes generaciones, si no trabajamos activamente en la Agenda 2030, haciendo hincapié en construir más y mejor con MADERA.

Desde FAIMA, deseamos acompañar al Gobierno y, muy especialmente al Presidente, en un profundo cambio sobre la percepción de nuestro activo más preciado.

Estamos trabajando activamente en un cambio de la cultura constructiva de nuestro país. Para ello, buscamos organizar, unificar y homologar los esfuerzos que están realizando los distintos actores públicos y privados, y así lograr el objetivo común de tener más casas con más madera.

No cejaremos en nuestro esfuerzo, y en pos de ello, pedimos de manera urgente reactivar la Mesa Foresto Industrial, y así conseguir de manera colaborativa, mostrarles el enorme potencial que tiene el sector maderero, en general, y el de la construcción con madera en particular.

La Argentina está llamada a ser un país forestal y la madera es el mejor recurso.